Trabajadores aseguran que llevan dos quincenas sin cobrar, denuncian pagos informales y acusan a la empresa de hostigamiento. La obra está paralizada desde hace dos semanas.
La obra de ampliación del hospital de Victorica atraviesa un fuerte conflicto laboral que derivó en la paralización casi total de los trabajos. Un grupo de obreros denunció la falta de pago de salarios, irregularidades en la modalidad de contratación y situaciones de maltrato por parte de representantes de la empresa a cargo.
Según relataron los trabajadores, el proyecto —que lleva cerca de dos años de ejecución— comenzó con una dotación de alrededor de 40 operarios, pero actualmente solo quedan 13. La reducción del personal se habría dado en paralelo con el agravamiento de los incumplimientos salariales.
“Hace dos quincenas que no cobramos. Algunos compañeros recibieron una parte, pero cinco de nosotros no cobramos nada, ni en blanco ni en negro”, afirmó uno de los obreros durante una entrevista de Beto Ayala en el lugar.
Los trabajadores señalaron que el esquema de pago incluía una parte registrada y otra informal. “Aproximadamente el 60% en blanco y el 40% en negro”, explicaron. Sin embargo, aseguran que actualmente no están percibiendo ningún tipo de ingreso de la empresa Rigem.
Paro y denuncias de hostigamiento
Ante la falta de respuestas, los obreros decidieron iniciar un paro hace dos semanas, lo que mantiene la obra completamente detenida. Según indicaron, la medida fue tomada luego de reiterados reclamos sin solución.
En ese contexto, también denunciaron situaciones de maltrato. “Nos hablan de manera prepotente, como si fuéramos ignorantes. Incluso nos dicen que si no nos gusta, nos vayamos”, sostuvo uno de los trabajadores. Además, afirmaron que existen registros en video de estos episodios.
Los testimonios también dan cuenta de amenazas de despido. “Nos dijeron que iban a echar a varios por no trabajar, pero no podemos seguir si no cobramos”, agregaron.
Condiciones laborales cuestionadas
Más allá del reclamo salarial, los obreros describieron condiciones de trabajo que calificaron como deficientes. Aseguran que deben cumplir jornadas de hasta 10 horas, muchas veces sin la cantidad de personal necesaria para realizar tareas que requieren más de un operario.
“Somos oficiales y tenemos que hacer trabajos solos que deberían hacerse entre varios. No nos pagan horas extra ni todos los feriados”, explicaron.
La situación económica personal también agrava el conflicto. “Tenemos familias, hay que comprar comida, pagar alquiler. Algunos no tienen ni para calefaccionase en estos días de frío”, relataron.
Falta de respuestas y reclamo al gremio
Los trabajadores indicaron que las respuestas de la empresa han sido inconsistentes. “Siempre nos dicen ‘mañana pagan’, pero nunca pasa”, señalaron.
En cuanto al respaldo gremial, aseguraron haber intentado comunicarse con el delegado Cristian Ramos, aunque sin resultados concretos. “A veces responde, pero la situación sigue igual”, indicaron.
Un pedido claro: cobrar y seguir trabajando
Pese al conflicto, los obreros remarcaron su voluntad de retomar las tareas. “Nosotros queremos trabajar, pero necesitamos que nos paguen como corresponde”, afirmaron.
También pidieron que se priorice la mano de obra local. “Hay mucha gente en el pueblo que necesita trabajo. Queremos que valoren a los trabajadores de acá”, expresaron.
Mientras tanto, la incertidumbre continúa y la obra permanece detenida, a la espera de una solución que permita destrabar el conflicto y garantizar condiciones laborales adecuadas.
Entrevista:
Entrevistador:
Bueno, buen día para todos. Nos encontramos en la obra que se está realizando en el hospital de Victorica. Esta obra comenzó hace aproximadamente dos años. Estamos con los empleados: ¿cuántos eran al inicio y cuántos quedan ahora?
Trabajador:
Al principio éramos casi 40. Ahora quedamos 13.
Entrevistador:
¿Y qué situación están viviendo actualmente?
Trabajador:
Esto viene desde hace tiempo. No nos quieren pagar. Estamos constantemente queriendo trabajar, pero empezamos cosas que después no nos dejan terminar. Todo es desorganizado.
Entrevistador:
¿A qué empresa pertenecen?
Trabajador:
A la empresa Rigen, de Santa Rosa, que es la que tiene a cargo la obra.
Entrevistador:
¿Cada cuánto cobran?
Trabajador:
Cada 15 días.
Entrevistador:
¿Y hace cuánto que no cobran?
Trabajador:
Hace dos quincenas. En una de esas, algunos cobraron parcialmente, pero cinco de nosotros —incluyéndome— no cobramos nada: ni en blanco ni en negro.
Entrevistador:
¿Cobran una parte en blanco y otra en negro?
Trabajador:
Sí, una parte en blanco y otra en negro. Pero ahora directamente no estamos cobrando nada.
Entrevistador:
¿Han reclamado?
Trabajador:
Sí. Viene la arquitecta y nos habla de manera prepotente, faltando el respeto, como si fuéramos ignorantes. Tenemos videos de eso. Incluso nos instigan a que renunciemos.
Entrevistador:
¿Los han amenazado?
Trabajador:
Sí. La semana pasada empezamos un paro porque no nos pagaban. Nos dijeron que iban a echar a varios por no trabajar.
Entrevistador:
Pero si no cobran, es entendible…
Trabajador:
Claro, no tiene sentido trabajar así. Igual estamos acá muchas horas, hasta 10 por día, y algo hacemos, pero sin cobrar es imposible seguir.
Entrevistador:
¿Tienen familia?
Trabajador:
Sí. Yo, por ejemplo, tengo que comprar leña porque se viene el frío. No tengo ni para comer. Entre nosotros nos ayudamos para cocinar, porque si no nos cortan la luz.
Entrevistador:
¿Es su única fuente de trabajo?
Trabajador:
Sí, totalmente. Y siempre nos dicen “mañana pagan”, pero nunca pasa. Ya nos pasó con la quincena anterior y ahora otra vez lo mismo.
Entrevistador:
¿Les dan alguna respuesta concreta?
Trabajador:
Ninguna. Pero cuando traen materiales, exigen que trabajemos. Si ellos exigen, nosotros exigimos que nos paguen.
Entrevistador:
¿La obra está parada?
Trabajador:
Sí, hace dos semanas la paramos nosotros. Intentamos manejarlo de buena manera, sin exponer a la empresa, pero llega un punto en que uno se cansa del hostigamiento.
Entrevistador:
¿A qué se refieren con hostigamiento?
Trabajador:
A que te dicen “si no te gusta, andate”. Además, trabajamos solos muchas veces, sin ayuda. Somos oficiales y tenemos que hacer tareas que requieren más de una persona. Nos hacen estar 10 horas, no pagan horas extra ni feriados correctamente.
Entrevistador:
¿Tienen respaldo gremial?
Trabajador:
Tenemos un delegado, Cristian Ramos. Lo llamamos y le escribimos, pero a veces responde y a veces no. Siempre es lo mismo: “mañana pagan”.
Entrevistador:
¿Cómo es el pago en términos porcentuales?
Trabajador:
Aproximadamente 60% en blanco y 40% en negro. Pero ahora no estamos cobrando nada.
Entrevistador:
¿Qué les dijeron recientemente?
Trabajador:
Que iban a pagar lo en blanco primero y lo en negro después, pero no cumplieron.
Entrevistador:
¿Qué le dirían a la empresa?
Trabajador:
Que valore a la gente del pueblo. Nosotros queremos trabajar, pero necesitamos que nos paguen como corresponde y que traigan materiales para poder avanzar.
Entrevistador:
¿Hoy les van a pagar?
Trabajador:
No se sabe. Tampoco han cobrado en Santa Rosa. Todos tenemos que pagar alquiler, comida… no se puede seguir así.
Entrevistador:
Bueno, muchas gracias. Vamos a intentar también contactar al gremio para conocer su postura.
Trabajadores:
Gracias.