Una familia de Victorica confeccionó una camiseta gigante de más de cinco metros para alentar a la Selección. A metros del cuartel de Bomberos Voluntarios, una promesa nacida en pleno sufrimiento ante Inglaterra se transformó en una imponente obra de costura artesanal que revoluciona la cuadra de la calle 17.
En la calle 17, entre el fervor comunitario, se destaca un homenaje arquitectónico y familiar que detiene el andar de cualquier transeúnte.
Frente al número 336, justo al costado del cuartel de Bomberos Voluntarios, una descomunal réplica de la camiseta albiceleste cuelga orgullosa desde lo alto de un techo. Se trata de una estructura monumental de más de 5,15 metros de alto, confeccionada con una precisión que conmueve hasta el más mínimo detalle: el emblemático número 10 estampado con firmeza, las tres estrellas bordadas coronando el escudo de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y, según revelan sus creadores, una dorsal trasera que completa la mítica indumentaria.
Detrás de semejante despliegue de coraje y metros de tela se encuentra la historia de Olga, Juanita y Juan Cardoso, una familia local que transformó el tradicional sufrimiento argentino en un motor creativo. “La idea fue un arrebato como hincha, algo que compartimos la gran parte de los argentinos”, confiesa Olga, reconociendo la chispa que encendió el proyecto. “Surgió en un momento de absoluta desesperación. Íbamos perdiendo en el partido anterior frente a Inglaterra y, en medio de la tensión, exclamé fuerte en la mesa: ‘¡Si gana Argentina, hago una bandera gigante que cuelgue del techo al piso!'”.
“Fue una promesa hecha al calor del partido. Cuando terminó y logramos clasificar, me acordé de lo que había dicho en voz alta. Al otro día salí corriendo a buscar la tela”, relata Olga sobre los inicios de la travesía textil.
El camino, no obstante, estuvo repleto de desafíos. Lo que inicialmente calcularon como un trabajo estándar requirió finalmente el triple del material estimado, superando ampliamente los 30 metros de tela. Por si fuera poco, la máquina de coser familiar colapsó ante semejante volumen, obligando a Olga a recurrir a su aliada de toda la vida: una vecina modista experta que aportó la mano de obra decisiva para unir las gigantescas franjas celestes y blancas.
Juan Cardoso, encargado de la titánica tarea logística de ingeniería hogareña para diseñar una percha lo suficientemente robusta y colgar la indumentaria en la techumbre, destaca el valor emocional de la hazaña: “Se hizo con mucha fe y con orgullo. Hacer algo así es una locura hermosa, solo a ella se le podía ocurrir”. Respecto a las proporciones, los realizadores admiten entre risas que todo se diagramó “a ojo” y con mucha intuición, evaluando las caídas de la tela y las dimensiones sobre la marcha con coraje y determinación.
La genialidad de la obra no termina allí. Anticipándose al destino y con la confianza intacta, Olga revela un secreto guardado en los pliegues de la tela: “Nuestro escudo tiene actualmente las tres estrellas reglamentarias, pero ya tengo adelantado el trabajo… ¡La cuarta estrella ya está lista y guardada para ser agregada!”.
Más allá de lo que dictamine el marcador final en esta tarde de alto voltaje, para la familia Cardoso el triunfo ya es un hecho comunitario. La enorme camiseta permanecerá vistiendo y distinguiendo la cuadra de Victorica de cara a los próximos desafíos. “Cumplimos la promesa y seguimos alentando. Cualquiera sea el resultado, hoy se festeja porque los muchachos ya dieron todo en la cancha”, concluye la familia con una sonrisa, sintetizando la esencia inquebrantable del sentimiento por la selección.
Estadísticas recibidas en el organismo oficial dan cuenta, entre otros, que en la Reserva Provincial Parque Luro se registraron 235 visitantes durante todo el fin de semana largo, de los cuales 60 realizaron la visita guiada al Museo El Castillo.





En la reunión se ratificó la importancia histórica y competitiva del torneo, acordando que el Provincial tendrá prioridad absoluta en el calendario. Para evitar la superposición de fechas con los torneos locales, se trabajará de manera conjunta con el consenso expreso de las ligas y los clubes participantes.
Desde el Municipio explicaron que el desmoche debilita la estructura de los ejemplares, reduce considerablemente su vida útil y los vuelve más vulnerables al ataque de plagas y enfermedades. Además, señalaron que este tipo de intervenciones afecta el desarrollo natural de los árboles y disminuye los beneficios ambientales que brindan a la comunidad.