A 144 años de su fundación, el 12 de febrero de 1882
El 12 de febrero de 1882 quedó oficialmente fundada Victorica, cuando el coronel Rodríguez, al mando de una columna del Ejército Argentino, estableció un asentamiento en el paraje conocido como Fortín Resina. Aquel punto estratégico, surgido en el marco del proceso de ocupación y organización territorial del sur argentino, sería el núcleo inicial de la localidad que más tarde adoptaría el nombre de Victorica, en homenaje al ministro de Guerra Benjamín Victorica.
Pero la historia del lugar se remonta mucho antes de esa fecha fundacional.
Antes de la fundación: Leubucó y la nación ranquel
Hacia 1869, cuando el coronel Lucio V. Mansilla realizó su célebre viaje a Leubucó, el territorio que luego albergaría a Victorica era parte del corazón del mundo ranquel. El sitio era conocido como Echuohué, y formaba parte de la órbita de Leubucó, centro político y simbólico del poder indígena en la región.
La organización social se estructuraba en torno a caciques mayores y linajes destacados. Primero Yanquetruz y luego la dinastía de los “Guor” —los Zorros— marcaron la conducción política del territorio. Entre ellos sobresalieron Painé Guor (Zorro Celeste) y su hijo Paguithruz Guor, más conocido como Mariano Rosas.
Leubucó era un enclave difícil de alcanzar. Para los cristianos significaba internarse en Tierra Adentro, atravesar el desierto, enfrentar tembladerales, sed y emboscadas. La distancia era la mejor aliada de los ranqueles. No por nada, en 1858, un intento punitivo encabezado por Emilio Mitre terminó en desastre.
Durante décadas, la región fue escenario de tensiones cambiantes. Las fronteras se desplazaban al ritmo del avance de los establecimientos cristianos, mientras hacia el sur se proyectaba la influencia de Calfucurá desde Salinas Grandes. La zona que hoy ocupa Victorica era, entonces, un espacio estratégico dentro de una compleja red de alianzas, disputas y equilibrios.
La “solución definitiva” y el avance militar
Hacia 1877, el gobierno nacional decidió modificar definitivamente la política de fronteras. Fracasada la estrategia defensiva de fortines y zanjas, el ministro de Guerra Julio Argentino Roca impulsó una ofensiva que buscaba llevar la frontera hasta el río Negro.
La transformación fue militar y tecnológica. El viejo fusil de chispa fue reemplazado por el rémington, un arma moderna que modificó el equilibrio en el combate. La estrategia dejó de ser defensiva: ahora se trataba de salir a buscar, golpear en los reductos y establecer posiciones permanentes.
En ese contexto, el 10 de abril de 1879, a las 11 de la mañana, partió desde el fuerte Sarmiento Nuevo la Tercera División, al mando del general Eduardo Racedo, con el objetivo de ocupar Poitahué, antiguo asentamiento del cacique Baigorria.
Aquella columna no marchaba solamente para combatir: marchaba también para establecerse.
Más de mil doscientos hombres avanzaban hacia la Laguna de los Flamencos (Pitral Lauquén). Los acompañaban 116 familias, mujeres y niños incluidos. En esa caravana de carretas cargadas de provisiones, armas y pertenencias viajaba, literalmente, un pueblo en gestación.
Fortín Resina: el germen del pueblo
El 9 de mayo de 1879, el grueso de las tropas nacionales llegó al paraje conocido como La Resina. Allí acamparon.
Durante esas horas, unos centenares de personas dieron forma provisoria a lo que años después sería Victorica. El contingente se estableció en Pitral Lauquén y permaneció en la zona varios meses, organizando patrullajes, levantando fortines y consolidando el control territorial.
El propio Racedo mencionaba en sus cartas al ministro Roca que tenía “comisiones recorredoras al este, oeste y retaguardia”, en un proceso que implicó el desarraigo total de las poblaciones originarias y la reorganización del territorio bajo administración nacional.
El Fortín Resina se convirtió así en pieza clave dentro de la nueva red estratégica que incluía otros fortines como Aillancó, Chaé, Trapal, Calchahué, Anquilobo y Toay.
12 de febrero de 1882: nace Victorica
Tres años después de aquellos primeros asentamientos militares, el 12 de febrero de 1882, el coronel Rodríguez formalizó la fundación del poblado en el antiguo paraje Fortín Resina.
Con el tiempo, el lugar adoptó el nombre de Victorica, en reconocimiento al ministro de Guerra Benjamín Victorica, consolidando su identidad institucional.
De fortín a comunidad organizada, el antiguo enclave estratégico se transformó en pueblo. Llegaron los primeros pobladores civiles, se consolidaron actividades productivas —especialmente vinculadas a la ganadería— y comenzaron a formarse las primeras instituciones.
Identidad y memoria
La historia de Victorica es inseparable de los procesos nacionales que marcaron el siglo XIX argentino: la expansión territorial, la redefinición de fronteras, la reorganización política y el surgimiento de nuevas comunidades.
Recordar el 12 de febrero no implica solamente celebrar una fecha fundacional. Significa comprender un proceso histórico complejo, reconocer a quienes habitaron el territorio antes y después de 1882, y valorar el esfuerzo de generaciones que convirtieron aquel fortín en una comunidad viva.
A 144 años de su fundación, Victorica continúa siendo referencia del oeste pampeano: tierra de tradición, de trabajo y de memoria.
