La escasez de gas doméstico, agravada por tensiones en Medio Oriente, afecta la vida cotidiana de millones de hogares en India. La crisis ya impacta en la economía informal, empuja a familias a abandonar las ciudades y expone la vulnerabilidad energética del país.
En la India, conseguir un cilindro de gas se ha convertido en una tarea cada vez más difícil. Para millones de familias, la rutina diaria ahora incluye largas filas, incertidumbre y, en muchos casos, la imposibilidad de cocinar.
El problema no es menor: el país importa cerca del 60% del gas que consume a nivel doméstico, y casi el 90% proviene de países del Golfo como Qatar, Arabia Saudita e Irak. En ese contexto, la intensificación del conflicto en Medio Oriente —especialmente las tensiones entre Irán y Estados Unidos— y las dificultades en el tránsito por el estratégico estrecho de Ormuz han comenzado a generar un efecto directo en el abastecimiento.
En Nueva Delhi, la situación es palpable. Mira Deby, una madre de familia, pasa horas haciendo fila con la esperanza de conseguir un cilindro. “No puedo cocinar para mis hijos, tienen hambre. Estoy aquí desde la mañana”, relata con angustia. Como ella, millones enfrentan una crisis que altera lo más básico: la alimentación diaria.
Entre el 12 de marzo y el 7 de abril, India logró negociar con Irán el paso seguro de ocho buques cargados con unas 350.000 toneladas de gas licuado de petróleo (GLP). Sin embargo, esa cantidad representa menos de cuatro días de consumo nacional, lo que deja en evidencia la magnitud del problema.
El impacto también se siente en la cadena de distribución. Raman Das, repartidor de cilindros, asegura que su actividad cayó notablemente: “Antes entregaba entre 40 y 45 cilindros al día, ahora apenas llego a 30 o 35. Los clientes llaman constantemente, están preocupados”.
Mientras tanto, el mercado negro florece. El precio de los cilindros se ha disparado: de unos 15 euros a más de 40 en cuestión de semanas, con previsiones de seguir en aumento. Para muchos pequeños comerciantes, la situación es insostenible.
Viral, vendedor de comida callejera, explica que depende de estos cilindros para trabajar: “Este es el último que tengo. Si se acaba, no sé si conseguiré otro”. La alternativa, en muchos casos, ha sido volver a métodos más precarios como el uso de carbón o leña, que implican mayores costos y dificultades operativas.
Shanaguas Alam, con más de dos décadas al frente de un puesto en la vieja Delhi, debió cerrar durante tres días por falta de gas. “Tuvimos que aumentar los precios en 10 rupias por producto. Antes usábamos dos o tres cilindros, ahora gastamos casi 65 euros en carbón”, detalla.
La crisis también está provocando un fenómeno más profundo: el desplazamiento interno. Mohamad Actar, trabajador migrante, decidió abandonar la ciudad tras 25 años. “No gano lo suficiente y el gas es cada vez más caro. En mi pueblo al menos podemos cocinar con leña”, explica.
Pero el impacto no se limita al territorio indio. Millones de trabajadores dependen del empleo en países del Golfo, una región ahora atravesada por el conflicto. Cerca de 10 de los 15 millones de indios en el exterior residen allí, y sus remesas representan una parte crucial de la economía nacional.
La guerra ya ha dejado víctimas. Ashish Kumar, capitán de un petrolero, murió tras un ataque con drones cerca de Omán. Su familia aún no logra asimilar la pérdida. “Seguimos rezando para que esté vivo”, dicen, mientras enfrentan la incertidumbre económica tras su muerte.
En distintas regiones de India, la preocupación crece entre las familias que tienen parientes trabajando en el exterior. Shamsa Katun, cuyo esposo trabaja en una planta de gas en Qatar que fue alcanzada por un misil, vive con temor constante: “No podemos dormir. Los niños preguntan todo el tiempo por su padre”.
La crisis del gas en India deja al descubierto una dependencia estructural que hoy se vuelve crítica. Con millones de hogares afectados, una economía informal en jaque y familias atravesadas por la incertidumbre, el país enfrenta no solo una escasez energética, sino también una profunda crisis social derivada de un conflicto que ocurre a miles de kilómetros, pero cuyos efectos ya se sienten en cada rincón del territorio.
Así fue que asumimos el 10 de diciembre de 2025 y desde entonces aprobamos un Presupuesto Nacional con equilibrio fiscal a partir del cual puede continuar generándose la baja en la inflación, mientras pagamos los intereses de la deuda heredada y avanzamos en un proceso de des-endeudamiento; aprobamos la Ley de Inocencia Fiscal para que los dólares salgan de abajo del colchón y vuelvan a los bancos; ratificamos un acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea para abrir mercados para las empresas pampeanas; aprobamos una reforma laboral para generar empleo formal, además de eliminar 8 impuestos nacionales; entre muchas otras leyes. En el caso de esta reforma a la Ley de Preservación de los Glaciares quiero expresarle a los pampeanos que mi voto positivo se funda en el equilibrio que la modificación presenta para aumentar la producción minera, de relevancia particular para provincias como Santa Cruz, San Juan, Jujuy, Salta y Catamarca, pero sin poner en riesgo el agua que nos provee a los pampeanos el río Colorado.
La iniciativa, impulsada por el Gobierno de La Pampa, busca seguir fortaleciendo la Red Provincial de Salud para que el diagnóstico de alta calidad llegue a cada rincón del territorio. Esta mejora representa un salto cualitativo para los más de 1.600 vecinos de la localidad, quienes a partir de ahora podrán resolver sus estudios de diagnóstico de forma local, obteniendo resultados con mayor rapidez y precisión sin necesidad de trasladarse.
Según se informó, el esquema semanal de recolección quedó organizado de la siguiente manera: los días lunes, miércoles y viernes se retirarán residuos húmedos, mientras que martes y jueves estará destinado a residuos secos.
Con la puesta en marcha de la nueva Estación de Transferencia y Planta de Clasificación de Residuos, la localidad de Victorica redefine su gestión ambiental. El evento contó con la presencia del intendente Hugo Kenny, autoridades provinciales y especialistas que coincidieron en que el éxito del proyecto dependerá del compromiso vecinal.
La investigación permitió establecer que la organización operaba con conexiones externas y que su coordinación se realizaba desde una celda del Servicio Penitenciario Federal U4 con asiento en esta ciudad, por una persona de nacionalidad extranjera condenada por delitos previstos por la Ley 23.737, quien mantenía vínculos con el exterior para asegurar el abastecimiento de droga a distribuidores de Santa Rosa.
El procedimiento se realizó el pasado miércoles 25 de febrero en horas de la tarde, en un domicilio ubicado sobre calle Santa Cruz al 1700, con intervención de la Fiscalía Federal y bajo directivas del Juzgado Federal de Garantías de Santa Rosa. Durante el operativo, que contó con la colaboración del Grupo Especial, se incautaron diez plantas de cannabis, sustancia vegetal en proceso de secado con un peso total de 1 kilo 231 gramos (1,2 kilogramos), una pequeña cantidad de cocaína, elementos utilizados para el fraccionamiento de droga, dinero en efectivo y teléfonos celulares. Como resultado del procedimiento, un hombre mayor de edad fue detenido y puesto a disposición de la Justicia Federal. Según se informó, el involucrado ya había sido objeto de intervenciones previas en el marco de causas por infracción a la Ley Nacional de Estupefacientes N° 23.737. El operativo se enmarca en una investigación desarrollada por personal del Área de Coordinación Operativa de Lucha contra el Narcotráfico, que incluyó tareas de análisis y seguimiento para reunir los elementos probatorios que permitieron avanzar con la medida judicial.
Durante la entrevista también se refirió a las causas judiciales vinculadas al tema, a las críticas que recibió por sus investigaciones y a su postura sobre la necesidad de abrir un debate público sobre los posibles efectos adversos de las vacunas. Durante la entrevista, Lorena Di Blasi explicó que el CONICET le inició un sumario a raíz de estudios que realizó junto a otros investigadores sobre vacunas aplicadas durante la pandemia de COVID-19. Según indicó, los análisis se realizaron de manera independiente y con recursos aportados por la comunidad, mediante servicios técnicos contratados en laboratorios especializados.