Los feroces ataques aéreos de Israel y Estados Unidos contra Irán han sacudido la región. Al mismo tiempo, las bases estadounidenses en Qatar, Baréin, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Irak y Kuwait han sido golpeadas por oleadas de violencia.
Esto no es una guerra por territorio. Es una batalla desesperada cuyo objetivo colateral —no declarado— sería salvar el sistema que sostuvo al dólar durante décadas.
Al intentar destruir a Irán, Washington busca asfixiar a China. Sin embargo, Teherán está respondiendo donde más le duele a Estados Unidos: golpeando el corazón de su logística petrolera y haciendo tambalear los cimientos del petrodólar.
El 91% del petróleo iraní fluye hacia China sin tocar el sistema financiero occidental. Pekín y Teherán han construido una autopista financiera blindada contra sanciones utilizando el yuan y el sistema chino CIPS, el análogo al sistema SWIFT, para escapar del escrutinio financiero occidental.
Al atacar a Irán —tras haberlo hecho con Venezuela— Washington busca algo más que un cambio de régimen. Intenta destruir la infraestructura que permite a China acceder a energía barata fuera del control estadounidense.
Bajo el nuevo mandato de Donald Trump, el lenguaje diplomático parece haber desaparecido. Los ataques a infraestructuras petroleras en Teherán y la operación “Furia Épica”, lanzada el 28 de febrero, sugieren que el objetivo no declarado es resetear el mercado energético global por la fuerza.
Si Irán cae, el experimento del petro-yuan recibe un golpe mortal. Pero si Irán sobrevive, el mundo ya no será el mismo.
Desde que el dólar se consolidó como principal moneda de reserva mundial, Estados Unidos obtuvo la capacidad de imprimir dinero para financiar sus deudas y sus guerras sin que su economía colapse. Ese privilegio hoy está bajo asedio.
En Washington parece haberse quitado la máscara. El políticamente incorrecto Donald Trump ha mostrado lo que muchos ya sospechaban: el llamado “orden basado en reglas” funciona solo cuando beneficia al dólar y a los intereses estadounidenses.
Los ataques contra Venezuela e Irán —dos países con enormes reservas de petróleo— no serían errores de cálculo, sino parte de una estrategia destinada a destruir cualquier alternativa al sistema financiero occidental.
Al golpear a estos productores, Washington no solo castiga a Teherán o Caracas. También envía un mensaje directo a Pekín: si intentas comprar energía fuera del dólar, destruiremos la fuente de ese suministro.
Mientras los ojos del mundo están puestos en el intercambio de misiles entre Israel, Estados Unidos e Irán, un sismo silencioso —y potencialmente más devastador— está agrietando los cimientos de las monarquías del Golfo.
Durante décadas existió un pacto aparentemente inquebrantable: seguridad a cambio de energía. Pero ese acuerdo se está desmoronando en medio de los ataques a refinerías en Arabia Saudita, Kuwait, Qatar y Emiratos Árabes Unidos.
Los sistemas de defensa estadounidenses no pudieron proteger completamente a las monarquías árabes. Y ahora surge una pregunta incómoda: ¿para qué acumular dólares si Washington ya no puede garantizar que nuestras plantas de hidrocarburos sigan en pie?
Esa preocupación es la grieta por donde se filtran Pekín y Moscú. Si el Consejo de Cooperación del Golfo decide que su supervivencia depende de nuevos garantes de seguridad, el petrodólar podría perder su ancla definitiva.
No estamos viendo solo una crisis diplomática. Estamos presenciando el posible comienzo del fin de un sistema financiero de 50 años: el petrodólar.
Durante medio siglo, Arabia Saudita y sus vecinos vendieron su petróleo exclusivamente en dólares. Ese acuerdo convirtió al Golfo en el pilar central del sistema financiero estadounidense.
Pero hoy ese pacto está en riesgo.
Si el Golfo deja de exigir dólares por su petróleo, el truco de Washington se termina. Y con él, su imperio financiero.
Uno de los mayores errores estratégicos de Estados Unidos fue convertir el dólar en un arma contra Rusia, congelando sus reservas y expulsándola del sistema financiero occidental.
China tomó nota inmediatamente. Si las reservas pueden ser congeladas, el dólar deja de ser un activo seguro y pasa a ser una herramienta de presión.
Por eso, sistemas alternativos como el CIPS chino y el SPFS ruso dejaron de ser simples proyectos teóricos para convertirse en pilares de una nueva arquitectura financiera.
Con la expansión de los BRICS —que ahora incluyen potencias energéticas como Irán y Emiratos Árabes Unidos— el Sur Global está construyendo un sistema paralelo que desafía el dominio financiero estadounidense.
Sin embargo, el sistema del dólar no caerá de la noche a la mañana. Puede debilitarse gradualmente, mientras surgen mecanismos alternativos para esquivar el poder financiero de Washington.
Las monarquías del Golfo, que durante décadas vendieron su petróleo en dólares a cambio de protección militar estadounidense, comienzan a enfrentar una realidad incómoda: el escudo tiene grietas.
Hoy en los palacios de Riad y Abu Dhabi reina la desconfianza. Los sistemas de defensa que pagaron a precio de oro parecen insuficientes frente a los drones y misiles modernos.
Más allá del petróleo, el conflicto con Irán plantea una amenaza aún más grave: agua y alimentos.
Los países del Golfo importan cerca del 90% de sus alimentos. Gran parte de ese suministro debe cruzar el estrecho de Ormuz, hoy convertido en una zona de alto riesgo.
El verdadero talón de Aquiles de la región no es la comida, sino el agua. En un desierto sin ríos, la vida depende de plantas desalinizadoras que son infraestructuras gigantescas y vulnerables.
Un ataque exitoso contra esas instalaciones podría provocar una crisis humanitaria en cuestión de horas.
Si la guerra se prolonga, el problema no será solo el petrodólar, sino la estabilidad misma de los Estados del Golfo.
Durante 50 años, el sistema del petrodólar se sostuvo sobre tres pilares:
- Petróleo vendido en dólares.
- Protección militar de Estados Unidos.
- Reciclaje de los petrodólares hacia la deuda estadounidense y la compra de armas.
Hoy esos tres pilares están crujendo.
Si las monarquías del Golfo deciden diversificar sus alianzas y vender petróleo en otras monedas —como el yuan, el euro o incluso monedas digitales soberanas— el dominio del dólar podría entrar en una fase de transformación profunda.
El dólar no caerá mañana. De hecho, en momentos de crisis muchos capitales siguen refugiándose en Estados Unidos. Pero ese fortalecimiento podría ser solo un espejismo de corto plazo.
Si la guerra se prolonga y el Golfo pierde estabilidad, podríamos estar presenciando el inicio del fin del petrodólar como único emperador del sistema financiero global.

La Dirección Nacional del Registro de las Personas (DNRP), a cargo del Gobierno Nacional anunció una serie de cambios en la estructura de la documentación de identidad con el objetivo de alinearse con las normativas de la Organización de Aviación Civil Internacional. Las
El nuevo DNI dejará de ser una tarjeta convencional para ser fabricado en policarbonato multicapas, incorporando grabados láser, impresión a chorro de tinta y un chip sin contacto. La nueva credencial mantendrá los datos biográficos esenciales en su frente, como ícono de DNI electrónico: nombre y apellido (hasta 35 caracteres cada uno), sexo, número de DNI, fecha de emisión, nacionalidad, fecha de vencimiento, ejemplar, fecha de nacimiento, número de serie grabado por láser, número CAN, imagen fantasma y la firma del portador. Si la persona no sabe o no puede firmar, ese espacio permanecerá en blanco.
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La propuesta será híbrida (presencial y virtual) y tendrá como sede presencial la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Pampa, en General Pico. La actividad se desarrollará del 30 de enero al 1 de febrero, con cupos limitados y participación gratuita.


Unos veinte minutos después, el estruendo confirmó los temores. El reloj se aproximaba a las 2:00 cuando fuertes explosiones sacudieron la ciudad y destellos iluminaron el cielo nocturno. El ruido se escuchó a varios kilómetros de distancia y dejó a miles de caraqueños en estado de alarma. Desde balcones y ventanas, y en medio de la confusión, comenzaron a circular las primeras imágenes captadas por ciudadanos con sus teléfonos móviles.
En el marco de un 2025 sumamente positivo, León ocupa el primer puesto del ranking nacional en las categorías Sub 10 y Sub 11, es el número 6 de todo el continente americano y número 40 del mundo. Ha acumulado más de 200 puntos en el ranking internacional, con nueve meses consecutivos de ascenso.
Entre los expositores estuvieron: