Papa Leon XIV denuncia: Injusticia en relaciones laborales y mezcla de paganismo y catolicismo.

Desde la ciudad diamantífera de Saurimo, el pontífice puso el foco en la explotación de recursos, la pobreza estructural y el desafío pastoral frente a prácticas ancestrales alejadas de la fe cristiana.

En el marco de su gira por África, el León XIV visitó este lunes la ciudad de Saurimo, en Angola, uno de los principales centros de extracción de diamantes del país, donde pronunció un fuerte mensaje contra la desigualdad social, la explotación y ciertas prácticas religiosas vinculadas a tradiciones ancestrales. Ubicada a unos 800 kilómetros de Luanda ,Angola, La ciudad de Saurimo es considerada la “capital de los diamantes”, una riqueza que contrasta con las condiciones de vida de gran parte de la población. En ese contexto, el pontífice denunció que “la esperanza de muchos se ve devastada por la violencia, la prepotencia y las desigualdades”, y advirtió que los beneficios de los recursos naturales terminan concentrándose en pocos sectores. “El bienestar de muchos se convierte en el privilegio de unos pocos”, sostuvo durante su intervención, en la que también reafirmó el papel de la Iglesia Católica como acompañante de los sectores más vulnerables. En esa línea, llamó a un “compromiso generoso” para sostener a quienes sufren situaciones de opresión, ayudarlos a levantarse y colaborar en la reconstrucción social tras escenarios de violencia. Uno de los ejes más sensibles de su discurso estuvo centrado en la práctica religiosa en la región. En una zona donde las tradiciones locales mantienen una fuerte presencia, el Papa cuestionó las formas de sincretismo que, según explicó, distorsionan el sentido de la fe cristiana. “La fe no es un amuleto de buena suerte ni un recurso al que se acude solo en momentos de necesidad”, afirmó, al tiempo que pidió a los fieles angoleños mantenerse firmes en la doctrina católica.

El planteo no es menor en territorios donde persisten creencias vinculadas a la superstición o el fetichismo, una realidad que también enfrentan los misioneros en el terreno. Religiosas presentes en la celebración, provenientes de Oaxaca (México), describieron la dificultad de trabajar pastoralmente en comunidades donde estas prácticas están profundamente arraigadas en la cultura local.

La jornada incluyó una misa multitudinaria en la explanada de Saurimo, que reunió a cerca de 60 mil personas, muchas de las cuales pasaron la noche en el lugar soportando temperaturas extremas cercanas a los 40 grados. Antes de la celebración, el Papa visitó una residencia de ancianos, donde insistió en la necesidad de escuchar y valorar a las personas mayores como portadoras de memoria e identidad.

Más tarde, el pontífice tenía previsto reunirse con obispos, religiosos y religiosas en una basílica dedicada a la Virgen de Fátima, Angola, un país marcado por las heridas de la guerra civil que se extendió entre 1975 y 2002. Allí, se espera que retome el tema del rol histórico de la Iglesia en los procesos de contención y reconstrucción social.

La gira continuará mañana en Guinea Ecuatorial, donde el Papa hablará por primera vez en español desde el inicio del viaje. La jornada coincidirá además con el aniversario de la muerte de Francisco, una fecha que podría ser evocada en sus próximos discursos.

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