El misterio se caracteriza por no saber de que se trata la cuestión , lo triste es cuando vas al médico y te dice :”no sé”, por ejemplo, eso genera angustia, incertidumbre, desesperanza, entre otros males…

Pues ese tipo de males está siendo generado por el gobierno actual que en repetidas ocasiones se ha mostrado inepto o inútil, un gobierno que ha apostado por inversiones del exterior.

cabrera

¿Quién arriesgaría poner dinero o inversiones de cierto riesgo en un pais donde sus gobernantes se declaran a si mismos que no saben o que están probando? Evidentemente solo correrán ese riesgo quienes vean la posibilidad de ganar mucho dinero y en poco tiempo , lo que se lllaman fondos especulativos, que son los que están poniendo dinero, ésta es una triquiñuela conocida de los financistas para ganar mucho dinero.Gente entre la que el gobierno tiene sus “amigos”.Es una forma taimada de inmoralmente ganar dinero sin trabajar, que no merece siquiera el apelativo de “timba”financiera pues al menos los están en el negocio de los juegos de azar corren riesgos que los financistas no corren, pues las legislaciones los amparan ampliamente , incluso hay gente que ideológicamente los defiende pues indudablemente tienen intereses o son parte del “negocio” especulativo.

Este tipo “negocios” de los usureros es tan viejo como la historia conocida de la humanidad , no en vano los textos biblicos condenan a quienes realizan ésta actividad desde hace unos 5000 años.Lo lamentable es que no existe nadie que se oponga a ese tipo de actividad en ninguna opinión mayoritaria de  nuestro pais.

Lo que hace que parezca que no existe la usura en Argentina , cuando en realidad a sido la actividad principal de miles de ciudadanos, al menos en las últimas decadas…

El gobierno actual como no reconoce la usura en toda su amplitud dice que no sabe cuando se pasará de la especulación financiera a la actividad productiva.

En resumen quien regula la actividad financiera tiene la llave para regular la actividad productiva también, ahora cuando eso queda librado a una desregualción de hecho y se justifica con el “no sé ” se dá el cóctel de miseria en el que nos encontramos.