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El encuentro estuvo cargado de formalidad y duró 22 minutos. Jorge Bergoglio le anticipó al Presidente que no vendrá al país este año pero que lo hará “lo antes posible”. Es la primera vez que se juntan desde la asunción.

Macri arribó a las 9:30 (5:30 hora de Argentina) acompañado por su esposa y Primera Dama, Juliana Awada, y posteriormente ingresó la comitiva oficial que acompaña al Jefe de Estado en su visita al Vaticano.

“Buenos días, señor Presidente, ¿Cómo le va?”, fue la recepción del Sumo Pontífice ante la presencia del mandatario en la Sala del Tronetto. “¿Cómo le va, Francisco? Un gusto”, respondió el jefe de Estado, acompañado por su comitiva de su familia, ministros y gobernadores.

La reunión fue corta y protocolar y duró tan solo 22 minutos. Macri aprovechó la oportunidad para invitar a Francisco a la Argentina, pero este le respondió que durante este año no podrá cumplir con el convite por tener la agenda completa. Será “lo antes posible”, le aseguró Bergoglio.

Como es costumbre en la alta diplomacia, el Presidente de la Nación le entregó unos obsequios a Francisco. Le regaló un poncho de vicuña, 2 CD’s de tango y chamamé y la Cruz de Matará, un símbolo jesuítico de Santiago del Estero y Chaco. Por su lado, el Papa le dio el nuevo medallón del Vaticano, decorado con un olivo que simboliza la unidad, la exhortación apostólica “Evangelii Gaudium” y la encíclica “Laudato si”.