Victorica reconoció a “La Casita de Valentina” como espacio clave de contención y creatividad comunitaria

En una tarde otoñal, cuando el reloj marcaba las 18:25 de este 7 de abril de 2026, vecinos, funcionarios y referentes sociales se congregaron en la intersección de calles 17 y 10 de Victorica para participar de un acto cargado de simbolismo: el reconocimiento oficial a “La Casita de Valentina” como espacio de interés social, cultural y comunitario. El encuentro, sencillo pero profundamente emotivo, puso en palabras lo que desde hace años la comunidad ya sabe: que este lugar, inaugurado en 2017, se transformó en mucho más que un edificio municipal. Es, como se repitió a lo largo de la ceremonia, un refugio donde se tejen vínculos, se potencian talentos y se acompañan historias de vida. La lectura de la Resolución Municipal N° 1019/2025 marcó uno de los momentos centrales del acto. Allí se destacó el rol sostenido de la institución como ámbito de inclusión, participación y desarrollo colectivo, subrayando su capacidad de abrazar a personas de todas las edades y condiciones sociales. En tiempos donde —según se remarcó— “la sociedad demanda espacios reales de encuentro”, la Casita se erige como un “faro de contención, creatividad y esperanza”. A continuación, Agustín Próst, en representación del espacio, tomó la palabra para acercar una mirada desde adentro. Su testimonio puso el foco en el “Taller La Esperanza”, una propuesta que, según relató, no solo enseña herramientas vinculadas a la comunicación —como fotografía, radio o escritura— sino que también habilita algo más profundo: la posibilidad de expresarse y encontrar una voz propia. “Es un lugar donde animarse a crear y participar”, resumió. La ausencia del secretario de Gestión, Juan Pablo Miranda, no impidió que su mensaje se hiciera presente. A través de una salutación leída durante el acto, remarcó que la declaración no constituye un mero gesto administrativo, sino un reconocimiento institucional a una realidad viva: “ponernos a la altura de lo que acá ocurre todos los días”. En su texto, también valoró el trabajo silencioso de quienes sostienen cada actividad y destacó el carácter abierto e integrador del espacio.

El cierre de los discursos estuvo a cargo del director de Comunicación, Sebastián Victoria, quien ofreció una intervención cargada de tono poético y reflexivo. En sus palabras, la política fue presentada como una herramienta capaz de sembrar sueños y generar oportunidades, reivindicando la importancia de espacios donde la creatividad se ponga al servicio de la comunidad. “Cuando hablar de sueños se vuelve política pública, algo empieza a cambiar”, expresó, en uno de los pasajes más celebrados. Finalmente, autoridades municipales y referentes del espacio —entre ellos la viceintendenta a cargo María Fernanda Muñoz— llevaron adelante el descubrimiento de la placa recordatoria, gesto que selló formalmente el reconocimiento. Lejos de marcar un cierre, el acto dejó la sensación de continuidad. Así lo expresaron varios de los presentes: la Casita de Valentina no solo resume una historia de trabajo comunitario, sino que proyecta un futuro donde la inclusión, la cultura y la creatividad sigan siendo pilares en la construcción de una Victorica más integrada.

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