Francisco Vivandelli, el joven de 27 años que sufrió un fuerte traumatismo de cráneo en la Alcaidía de la Unidad Regional III, de General Acha, despertó y se recupera en el Hospital Molas de Santa Rosa.

Su padre Guillermo Vivandelli dialogó este viernes con Diario Textual y dijo que no cree en la versión oficial que indica que Francisco se autolesionó en la prisión. “No se golpeó. Lo reventaron a patadas y trompadas”, sostuvo. “Espero que no protejan más a los policías”, pidió.

Francisco es un trabajador desde la adolescencia. Hace changas en los campos y también trabajos de albañilería, junto a su padre. En los últimos días, se convirtió en un caso paradigmático de la violencia institucional.

Fue detenido por violar la cuarentena, cuando se encontraba en la casa de la familia en Acha. Aún Guillermo -quien en ese momento se encontraba en un campo, trabajando- no puede creer que lo hayan mantenido cinco días de prisión. “A la mayoría, le dan un par de horas y los largan. Pero a mi hijo le dieron cinco días”, dijo.

“¿Cómo fue que lo detuvieron? Mi pibe estaba buscando un perro, porque se le había escapado. Alguien, supongo que algún vecino, llamó a los policías porque lo vio en la calle. Entonces, los policías vinieron, rompieron la cerradura de la puerta de una patada y lo sacaron del sillón. Lo tiraron al piso y se lo llevaron, con Fabián, otro de mis hijos, de 21 años. Al otro pibe me lo largaron enseguida, pero a Francisco no”.

“Lo cierto es que le inventaron una causa, no sé quién se ensañó. El juez o quién. Lo dejaron cinco días detenido. No tenía causas ni se resistió nada, pero le dieron cinco días”, dijo.

Dijo que, en la madrugada del sábado 28 de marzo, su hijo lo llamó por teléfono desde la cárcel. «Me dijo que estaba mal», contó. Por la tarde, sufrió la fractura de cráneo que lo llevó al hospital.

Guillermo Vivandelli dijo que, según le llegó de relatos de otros presos, los policías lo golpearon. “Según lo que tengo entendido, lo que declararon los presos es que lo sacaron al patio y lo golpearon. Le han pateado la cabeza, porque se escuchaban golpes y gritos”, contó.

La versión policial y de la Justicia, sin embargo, es otra: han dicho que los presos relataron que el joven tenía alucinaciones y que, desde una cama cucheta, se arrojó de cabeza al piso. Así, se produjo una fractura de cráneo que lo dejó en coma.

“Yo no creo en eso”, dijo Guillermo. “A mi hijo lo reventaron a golpes”, dijo. “También le tiraban agua y lo traían de vuelta al calabozo. Eso le dijeron a mi hija otros presos”, contó.

Dijo no confiar ni en el juez, ni en el fiscal ni en el defensor oficial. “Creo que hacen todo para tapar a los policías”, sostuvo.

Por lo pronto, Francisco se recupera en el Molas. Nadie de la familia ha podido visitarlo. “No nos dejan verlo para no exponerlo a un virus”, dijo.

El joven ya responde con sus manos a las preguntas que le hacen los enfermeros y los médicos. “Se va a recuperar y va a contar lo que pasó”, finalizó su padre.