Con la puesta en marcha de la nueva Estación de Transferencia y Planta de Clasificación de Residuos, la localidad de Victorica redefine su gestión ambiental. El evento contó con la presencia del intendente Hugo Kenny, autoridades provinciales y especialistas que coincidieron en que el éxito del proyecto dependerá del compromiso vecinal.
En una jornada que marca un antes y un después para el noroeste pampeano, la Municipalidad de Victorica dejó formalmente inauguradas las instalaciones de su nueva Planta de Clasificación de Residuos y Estación de Transferencia. El acto, que reunió a autoridades locales, provinciales y representantes de la sociedad civil, no fue solo un corte de cintas protocolar, sino la presentación de una política pública integral respaldada por la Ordenanza Municipal N° 2947/25.
Un compromiso que se transforma en obra
La apertura del evento subrayó que la gestión de los Residuos Sólidos Urbanos (RSU) es uno de los mayores desafíos actuales. La nueva infraestructura busca transformar hábitos y ordenar procesos para construir una comunidad más saludable. Bajo el marco de la nueva normativa, se busca fomentar la economía circular, reducir el volumen de desechos que llegan a disposición final y fortalecer la educación ambiental.
La Ing. Ana Irastorza, coordinadora del Plan GIRSU local, fue la primera en tomar la palabra con un mensaje cargado de pragmatismo y visión de futuro: “Durante mucho tiempo los residuos fueron vistos simplemente como un problema; hoy entendemos que son una oportunidad para generar trabajo y optimizar recursos”, afirmó Irastorza, destacando que la planta mejorará sensiblemente las condiciones sanitarias de la localidad.
De la “basura” al “recurso”
Por su parte, la consultora ambiental de Cambio Sustentable, Eugenia Requejo, enfatizó que este lanzamiento no es la meta, sino la “línea de largada”. Requejo detalló que el plan de acción incluye la instalación de puntos verdes, sellos de sustentabilidad para empresas y un fuerte eje en la formación docente a través de la Red-Pam.
“Queremos que lo que antes era basura se convierta en recursos”, señaló la consultora, quien además destacó la importancia de la Estación de Transferencia para organizar los residuos voluminosos y potenciar la recuperación de materiales.
El rol clave del vecino
A pesar de la magnitud de la obra pública y el apoyo del Gobierno de La Pampa —representado por el Director Provincial de Gestión de RSU, Manuel Lasarte—, todos los oradores coincidieron en un punto crítico: la infraestructura es una herramienta, pero el motor es el ciudadano. La separación en origen desde cada hogar fue señalada como el eslabón indispensable para que el sistema funcione plenamente.
El corte de cinta y el inicio de una nueva era
Hacia el final del acto, el Intendente Municipal, Ing. Hugo Víctor Manuel Kenny, encabezó el tradicional corte de cinta acompañado por funcionarios de obras públicas y el responsable de la planta, Juan Godoy.
Tras el acto formal, las autoridades y vecinos realizaron un recorrido por las instalaciones para conocer de primera mano la maquinaria y los procesos de clasificación que, desde hoy, permitirán a Victorica posicionarse como un referente provincial en gestión sustentable.
La jornada cerró con un mensaje claro para la comunidad: cada residuo correctamente separado es un aporte directo al futuro ambiental de la localidad. Victorica ya tiene su planta; ahora el cambio empieza en casa.
Entrevista al intendente Hugo Kenny sobre la nueva planta y recolección diferenciada
—Hugo, ¿Cuánto costó todo este proceso?
—No tengo un número exacto en la cabeza, la verdad es que es un proceso inmenso y muy largo. Estamos hablando de años de trabajo: desde la compra de los primeros volquetes, hasta el armado del camión porta volquete, que se hizo hace unos diez años con una donación de un camión del vivero.
Después vino toda la parte edilicia: reformar un galpón, construir techos, levantar nuevas estructuras. También hubo herramientas que fueron generadas en parte por el Gobierno nacional en la gestión anterior, de la cual recibimos cerca del 80% de lo comprometido. Lamentablemente, en el tramo final, el nuevo gobierno no completó lo que faltaba, como un camión y algunos carros.
A eso hay que sumarle el esfuerzo municipal, la compra de más herramientas, el trabajo de concientización, el asesoramiento de una consultora… Es una inversión enorme en el tiempo. Sería mentirte darte una cifra, pero sí puedo decir que es una inversión necesaria.
Porque esto significa cuidar nuestro lugar, y eso no es solo responsabilidad del intendente o de una gestión, es un tema de todos. La basura no es de la municipalidad, es de cada uno de nosotros.
—¿Qué implica este cambio para los vecinos?
—Implica un cambio cultural. Generamos mucha basura y tenemos que empezar a procesarla, separarla y convertirla en residuo recuperable. Ese es el camino que empezamos hoy.
Vamos a hacer un gran esfuerzo: habrá personal en el predio, 16 cámaras controlando el viejo basurero —que va a estar cerrado— y un sistema ordenado con horarios y normas. Todo esto requiere compromiso de la comunidad.
Si lo hacemos desordenado, no sirve. Y si no lo hacemos, es mucho peor. Acá está en juego la salud de todos.
—¿Por qué es tan importante desde el punto de vista sanitario?
—Porque una mala gestión de residuos genera riesgos concretos. Un basural a cielo abierto puede provocar incendios que afectan la salud. Las cubiertas con agua acumulada generan mosquitos que transmiten dengue. Los residuos orgánicos en descomposición generan bacterias peligrosas.
Todo eso lo queremos evitar, pero solo se logra con el compromiso de todos.
—Más allá del costo, ¿hay beneficios económicos para el municipio?
—Directamente no. Todo lo que se recupere y venda será para la empresa privada , que es la que va a operar la planta de clasificación.
Es un esquema donde el privado aporta el trabajo y obtiene su ganancia de lo que vende. El municipio acompaña con inversión, infraestructura y funcionamiento.
—¿Pero hay ahorro en otros aspectos?
—Sí, claro. Antes, por ejemplo, hemos tenido que gastar hasta 10 o 12 millones de pesos mensuales en alquilar topadoras para enterrar basura cuando las máquinas estaban rotas.
Eso ahora es un ahorro importante. También se reducen horas de trabajo, combustible y desgaste del equipamiento municipal. Todo eso se puede reinvertir en mejorar el sistema.
—¿Van a necesitar seguir invirtiendo?
—Sí, sin dudas. Uno de los principales desafíos va a ser la cantidad de contenedores. También habrá que reparar o renovar maquinaria, incorporar herramientas como zorras hidráulicas y seguir sumando iluminación y personal.
Es un proceso que recién empieza.
—¿Qué tan importante es que los vecinos separen los residuos?
—Es clave. La clasificación permite que el trabajo en la planta sea más rápido y eficiente. No es lo mismo recibir vidrio ya separado que tener que abrir bolsas con residuos mezclados.
Cuanto más colabore el vecino, más fácil será todo el proceso.
—¿Cuándo comienza la recolección diferenciada?
—Arrancó hoy con la recolección de húmedos, y desde mañana comienza la recolección de secos. Veremos cómo responde la gente.
Más adelante habrá campañas de incentivo y reconocimiento para quienes lo hagan bien.
—¿El sistema se financia con las tasas municipales?
—Si todos pagaran en tiempo y forma, sí, alcanzaría. Pero en contextos difíciles, muchas veces lo primero que se deja de pagar son los servicios municipales.
Y hay que entender que esto no es un impuesto, es una tasa por un servicio esencial. Si dejamos de recolectar basura o de mantener servicios básicos, el impacto sería gravísimo.
—¿Habrá cambios en las tarifas?
—A futuro, seguramente sí. La recolección diferenciada tiene costos distintos porque implica otro tipo de logística. Pero eso se evaluará más adelante. Hoy lo importante es empezar.
—¿Cómo funcionará la recolección?
—Los días de secos, el camión va directamente a la planta de clasificación. Los residuos húmedos no ingresan allí.
Esta planta está pensada principalmente para los vecinos, aunque la idea es que la basura se entregue al camión en cada domicilio. No hace falta venir hasta el predio: ese es el cambio de hábito que buscamos.
—Gracias, intendente.
—Gracias a ustedes.
